El Mimo

... And the seas of the Sun

The Seas of the Sun

Publicado el 4 de Noviembre, 2007, 9:35. en General.
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De estas cosas que uno recuerda de tiempos pasados. Recuerdo que una vez me apunté en una academia para sacarme el PER, que para los que no lo entiendan es el título de Patrón de Embarcaciones de Recreo. De ahí las siglas. Ahora pensaréis que soy patrón, pero no es así. Dejé al poco la academia por motivos económicos. Demasiado cara y demasiados gastos para sufragarla. Eso sí. Estudiar sí que me estudié el libro, al menos un poquito. Algo leí. Y recuerdo ver a mi padre, cuando se lo sacó él jugando un día con el mechero y con el cenicero encima de la mesa. Me acerco… esto… papá… ¿has dejado ya tu medicación?...

Resulta que las maniobras de atraque eran tan absurdas que la única forma de poder explicarlas en el examen era pensándolas con un mechero y un cenicero como escenario de la acción. Momentos de antaño.

El caso es que siempre me he sentido atraído por las cuestiones náuticas; más aún viendo hace ya años cómo se ponía a hacer prácticas con la escuadra y el compás sobre cartas náuticas verdaderamente preciosas. Mal que pese, una carta náutica es un documento histórico con un valor incalculable. Recuerdo que una amiga estuvo trabajando de prácticas en el archivo del Arsenal en Cartagena y veía un montón de cartas náuticas de hace siglos y veía cómo las tenían descuidadas, por el suelo… sin archivar y en mal estado de conservación cuando deberían estar en un museo como prueba de nuestra historia. Ver cómo pensaban los marinos antiguos es magnífico.

Y vosotros diréis… ¿Qué le ha dado a éste ahora con el mar y lo náutico que encima decora su blog con motivos marinos? ¿habrá visto la Carta Esférica y se habrá sentido influido?

La verdad es que vi la peli en el cine, pero de eso hace ya algún mes que otro y no es por ella. Es, simplemente, que anoche me tomé un café en el puerto de Cartagena y entonces recordé lo mucho que me gustaba el mar y lo mucho que pensé irme de Erasmus a un sitio con puerto por no poder separarme mucho de él.

Hay personas que necesitan del mar. Es así. Otros se agobian con él. Muchos lo necesitamos. Necesitamos la olor, necesitamos el sonido de las olas, las gaviotas haciendo sus juegos. Por cierto, ¿Habéis leído "Juan Salvador Gaviota"? Es un libro verdaderamente precioso que os recomiendo fervientemente. En otro momento hablaré largo y tendido sobre él.

Poco a poco me doy cuenta que este blog va tomando una dirección algo metafilosófica o algo. No está mal.