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Tenemos un mundo mermado por la guerra. Mueren niños, hay
desastres naturales, EEUU se juega la locura en unas elecciones que ya parecen
las elecciones del pueblo de al lado. En España el tráfico provoca millares de
muertos todos los años, las familias se matan entre ellas y todos caemos el una
bancarrota cuasi total mientras un presidente de gobierno filibustero nos dice
que estamos pasando por un simple bache y que no pasa nada. A nadie le importa
realmente que a día 6 de Enero mi cuenta esté en números rojos. Es cierto y lo
triste es que no exagero. No obstante, y esto es lo patético, la gran noticia
del día, la gran noticia de la semana, del mes, del año e incluso del milenio
es…
QUE SE HA ACABADO EL TOMATE.
Es decir, que hay personajes públicos que pierden un sitio más
del que endosarse dinero, otros que se libran de una lacra y la mayor parte del
público televidente de nuestra nación se da golpes de pecho y lamenta el fin de
tan importante, no ya programa, institución. LA INSTITUCIÓN DEL TOMATE.
Jacinto Benavente tuvo a bien redactar un monólogo y decía
el personaje en el mismo monólogo que era una representación cuya moralidad
dependía en gran medida del público. Finalmente es el propio personaje el que
se va asustado por el público y su “moralidad”.
Es curioso que no sabemos si realmente el mundo se está
yendo a la mierda o si realmente es una simple imagen que damos nosotros mismos
a través de nuestras televisiones.
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