El Mimo

... And the seas of the Sun

Sinfónica de Minsk

Publicado el 16 de Marzo, 2008, 9:42. en General.
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En ocasiones es bueno y confortable repetir experiencias. Sobre todo y especialmente si te emplazan a un lugar como es la iglesia de la Caridad de Cartagena que, si bien es pequeña, tiene una acústica aderezada por su cúpula verdaderamente "sublime". "Católicamente Sublime". Ahora entiendo algunas cosas de la Iglesia y cómo los pobres analfabetos caían rendidos a los pies de un Dios que coartaba sus libertades en pos de golpes de pecho e hipocresías ocultas de "bondadosos mandamientos".

El caso es que de igual forma que tocó la catedral de Murcia hace uno días, anoche tocaba la Orquesta de Minsk el mismo Réquiem de Mozart en Cartagena. Y como estaba por allí, el día anterior no lo había podido escuchar ni entero ni bien por estar de pie y la gente pasando de un sitio a otro, pues me decido a entrar. Conseguí asiento, aunque desde donde estaba no se veía a la orquesta a menos que te levantaras. Pero bastó levantarme un par de veces para conseguir unas nada desdeñables instantáneas.

Debo decir que la música clásica tiene colores y formas que otras músicas distan mucho de tener. No hay que darse golpes de pecho ni nada parecido para reconocerlo. Si escuchas una Rapsodia Húngara de Lizst (aprovecho para hacer una recomendación burra de escucha de este tipo de composiciones) te das cuenta de que en un solo momento, si cierras los ojos, puedes disfrutar de un paraíso mitológico magnífico. Asimismo, si escuchas a Mozart en este Réquiem, te das cuenta de lo sublime que es la muerte en todas su manifestaciones. Sublimemente bella.