El Mimo

... And the seas of the Sun

Octubre del 2008


¿Es una novela algo muerto para un escritor?

Publicado el 29 de Octubre, 2008, 19:20. en Literatura.
Referencias (0)

No estoy de acuerdo con Pérez Reverte.

Y es curioso. Se suele decir que ser escritor es igual a imponer determinados puntos de vista a ciertos lectores que te son afines. Si, por ejemplo, Muñoz Molina dice en una de sus obras (que no es el caso) que todos los humanos somos seres acuáticos; habrá algún gilipollas que se crea acuático y se lance al mar en busca de la felicidad submarina.

Es cierto que para la mayoría la opinión de un escritor suele causar crítica constructiva sobre sí mismos y lo genial, a veces, es estar leyendo un libro, que el protagonista sienta o experimente algo y tú, desde tu escondrijo, digas: "Hostias, pues es verdad, eso me ha pasado también a mí."

Se puede decir que en ese preciso momento, la obra se convierte en parte de nuestra imaginería diaria.

Lo bueno de todo esto es que una simple opinión, una simple sentencia (a veces conocida como frase célebre) puede ser objeto de crítica voraz por cualquiera. Y yo no soy muy listo ni tengo una personalidad tan fuerte como puedan tener otros, pero hay algo que sí sé:

Reverte afirma ( así lo hizo anoche en un encuentro en Murcia patrocinado por el catedrático Pozuelo Yvancos) que para él un libro ha muerto en el momento que termina de escribirlo.

¿Muerto?

En parte se puede decir que todos somos escritores y, la gran mayoría de nosotros, de novelas. Hacemos de nuestras vidas una maravillosa novela. Algunos, también, nos decidimos a coger el boli y conseguimos emborronar 500 páginas con la chorrada de una historia parida de la más absurda idiosincrasia. Pero es una novela, al fin y al cabo. Y la parimos. Y la publicamos. Y el mundo la conoce y la lee. El escritor como tal tiene dos momentos. El momento de gestación que es cuando escribe esa novela. Tronco. La novela sigue en tu vientre. La estás gestando, pariendo. Y luego cuando la ves fuera de ti y la ves crecer como un ente independiente. Que deje de ser parte de tus intestinos, que deje de compartir tu alimento no quiere decir que deje de estar VIVA. Es sencillo. Para un escritor una novela empieza a ser bella cuando otros la leen y la adaptan a su cultura. Y es en ese momento en el que se da cuenta de que una novela no puede morir. Nunca.

Qué triste es considerar tu propia obra como una obra muerta. No somos máquinas ni monstruos que abandonamos en un hospicio a nuestros vástagos. Somos personas. Sentimos, amamos y soñamos; y esa novela es nuestra máxima representación.

No lo niegues. Aunque te inventes a Perico el de los Palotes para tu novela y sea el malo más malo del malo océano, ese Perico tiene algo tuyo que no vas a poder negar en vida. Y es eso lo que le da vida para la gente. Y es eso lo que te da vida a ti.


God Save the Queen

Publicado el 24 de Octubre, 2008, 14:09. en Música.
Referencias (0)


Se me plantea una duda

Publicado el 11 de Octubre, 2008, 17:17. en General.
Referencias (0)

Podría resultar banal, patético, estúpido y hasta interesante; pero la cuestión que se me plantea en este preciso instante goza de una importante conceptualización: triste. Esta cuestión es triste.

Triste porque no debiera ser ni cuestión. Dice que cuando eres niño se te permite hacer casi cualquier cosa ya que tu propia inocencia hace que no puedas ver posibles consecuencias nefastas en tus hechos o comentarios. Por eso se dice: “es que es un niño…”

Mi problema es que esa concienciación que se nos impregna en cuanto crecemos no es más que una mera esclavitud de nuestro propio contexto social y cultural que lo único que consigue es generar miedo. Y eso me aburre y me pone triste.

Para muestra un botón:

Antiguamente paseabas por las calles de tu municipio, ciudad, pueblo o lo que sea y podías ser partícipe de varias escenas cotidianas llenas de belleza y hasta de armonía. ¿cierto?

Dejadme haceros una pregunta. ¿Qué pasa si en el tiempo presente vemos a un ancianito que pasea cogido de la mano con una niña de 8-9 años?

Teóricamente no debiera pasar nada. Pero es que ahora con la mierda de los descerebrados, la gente se convierte en psicótica viéndolos en todas partes. Puede ser el abuelo de la criatura a la que quiere con tal vehemencia que pasea con ella hasta el parque donde pacientemente espera a que la niña realice su divertimento entre los columpios, tome algo de merienda y vuelvan a casa. ¿En qué cabeza cabe esperar oír ese grito patétito de “¡PEDERASTA, ALÉJESE DE ESA NIÑA!”?

No tiene sentido ¿verdad?

Otro caso. Mi caso. Estoy (hace cosa de 5 minutos) en mi trabajo recogiendo unos carritos que mis clientes han tenido a mal dejarme lejos de su sitio reservado. En esto veo a una muchachita que tendrá unos 6 años corriendo con su patinete. Me gusta. Me encanta la infancia. La cría me ve recogiendo mi material y se me acerca sentándose en una silla frente a mí. La niña es inglesa. La saludo. Hola, cómo te llamas. Responde y pregunta algo sobre los carritos que no alcanzo a terminar de entender.

En este momento un escalofrío me recorre el cuerpo. Algo que no esperaba. Hago el ademán de mirar a mi alrededor por si alguien me mira. De repente tengo miedo de que alguien pueda pensar que soy un pederasta o algo parecido. Le digo a la muchacha que se divierta, cojo mis carros y me piro.

¿Qué pasa?

Soy una persona normal a la que le gustan los críos. Jugaba con mi prima cuando era pequeña y tengo ganas de ser padre. Me gusta esa edad y eso no significa nada depravado, sexual o poyadas. ¿Por qué de repente me siento así? ¿Por qué me tengo que sentir juzgado casi como un criminal por saludar a una muchacha que está jugando y dentro de su juego le parecía divertido conocer lo que yo hacía?

Me he sentido mal y tremendamente enfadado. Este mundo está perdiendo las canicas poco a poco y nos vamos todos a la mierda. Es como esas novelas hispanoamericanas de pueblos perdidos en mitad de ninguna parte cuyos habitantes acaban matándose los unos a los otros y nadie sabe muy bien porqué.

Hoy es un día triste.


R.E.M. en Murcia

Publicado el 1 de Octubre, 2008, 15:13. en Música.
Referencias (0)
Etiquetas:

-         Perdone, ¿a qué hora es el concierto de R.E.M.?

-         A las 10.

-         ¿Toca alguien antes?

-         Mmmm, sí, llevan unos teloneros a las 9.

-         Guay. ¿Sabe cómo se llaman?

-         Pues ahí me has pillado. No sé ni quién es R.E.M.

(Conversación con el segurata del concierto de REM en Murcia)

Vale que no sean los Rolling, pero conocer al menos el nombre…

Anoche, como podéis advertir, asistí al concierto que REM dio en la plaza de toros de Murcia. No soy gran seguidor de este grupo aunque lleve un Grandes Éxitos en el coche y me lo ponga de vez en cuando. Como muchos, conozco las canciones famosas y poco más. El último disco que sacaron, Accelerate, me pareció un buen disco con un sonido rock que siempre se agradece.

El caso es que cuando vas a un concierto debes decidir en qué estado te vas a presentar. Puedes decidir ir de cínico musical y criticar todo lo que haga la banda, decidir que cada canción, cada pose, no hacen más que recalcar el estado de decrepitud al que están llegando; o puedes decidir dejarte sorprender. Abrimos los brazos y que sea lo que Dios quiera, que para lo que nosotros queramos ya hay tiempo.

Personalmente no puedo decir lo que esperaba de ese concierto. No esperaba conocer gran parte de las canciones y tampoco sabía si iba a ser algo marchoso, más tecno, aburrido…

… y lo curioso es que a veces, hasta sin proponértelo, te lo pasas bien. Me encontré ante un espectáculo visual verdaderamente agradable y una banda que se volcó completamente con su público. Siempre había tenido la imagen, sobre todo de Michael Stipe, de un grupo serio y lejano. Demasiado sumidos en su música y con poca cercanía para sus fans. Cierto es que en la última época han intentado salirse de esa imagen sobre todo a través de la publicación de un libro de backstage con fotografías simpáticas de la banda. Y anoche (a lo mejor por la presencia de las cámaras de grabación en lo que supusimos que sería un futuro dvd) todos se volcaron con el público. Reseñable que el propio Stipe se bajara del escenario y se dejara abrazar y tocar por sus fans de la primera fila mientras cantaba quedando todo muy cool y sentimental. Sus bailes en el escenario son bien conocidos y su comportamiento como frontman fue impecable. Lo único que le puedo achacar es el hecho de que no hablara casi entre canción y canción. Sólo cogió el micro para contarnos que iba a tocar 3 temas del nuevo disco. Los presentó y el resto fue protagonismo indiscutible de la música y las imágenes del propio directo llenas de efectos a través de un montaje audiovisual a la vez sencillo y molón.

Reseño un tema que se cantó el bajista de la banda con su gorro de vaquero y su sonidillo country que me encantó.

El concierto en sí duró 2 horas. Hubo el descanso típico de "ahora nos vamos, ahora volvemos"  y finalmente con el "man on the moon" cerraron una actuación que si bien no se podría calificar de brillante, a mí me encantó y a la gente que estaba a mi lado también. Una nota es que siendo el cumpleaños del batería sacaron una tarta y le hicieron soplar las velas redondeando el buen rollito que se vivió.

A decir verdad, lo que puedo decir de este concierto es eso: Buen rollo.