El Mimo

... And the seas of the Sun

29 de Octubre, 2008


¿Es una novela algo muerto para un escritor?

Publicado el 29 de Octubre, 2008, 19:20. en Literatura.
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No estoy de acuerdo con Pérez Reverte.

Y es curioso. Se suele decir que ser escritor es igual a imponer determinados puntos de vista a ciertos lectores que te son afines. Si, por ejemplo, Muñoz Molina dice en una de sus obras (que no es el caso) que todos los humanos somos seres acuáticos; habrá algún gilipollas que se crea acuático y se lance al mar en busca de la felicidad submarina.

Es cierto que para la mayoría la opinión de un escritor suele causar crítica constructiva sobre sí mismos y lo genial, a veces, es estar leyendo un libro, que el protagonista sienta o experimente algo y tú, desde tu escondrijo, digas: "Hostias, pues es verdad, eso me ha pasado también a mí."

Se puede decir que en ese preciso momento, la obra se convierte en parte de nuestra imaginería diaria.

Lo bueno de todo esto es que una simple opinión, una simple sentencia (a veces conocida como frase célebre) puede ser objeto de crítica voraz por cualquiera. Y yo no soy muy listo ni tengo una personalidad tan fuerte como puedan tener otros, pero hay algo que sí sé:

Reverte afirma ( así lo hizo anoche en un encuentro en Murcia patrocinado por el catedrático Pozuelo Yvancos) que para él un libro ha muerto en el momento que termina de escribirlo.

¿Muerto?

En parte se puede decir que todos somos escritores y, la gran mayoría de nosotros, de novelas. Hacemos de nuestras vidas una maravillosa novela. Algunos, también, nos decidimos a coger el boli y conseguimos emborronar 500 páginas con la chorrada de una historia parida de la más absurda idiosincrasia. Pero es una novela, al fin y al cabo. Y la parimos. Y la publicamos. Y el mundo la conoce y la lee. El escritor como tal tiene dos momentos. El momento de gestación que es cuando escribe esa novela. Tronco. La novela sigue en tu vientre. La estás gestando, pariendo. Y luego cuando la ves fuera de ti y la ves crecer como un ente independiente. Que deje de ser parte de tus intestinos, que deje de compartir tu alimento no quiere decir que deje de estar VIVA. Es sencillo. Para un escritor una novela empieza a ser bella cuando otros la leen y la adaptan a su cultura. Y es en ese momento en el que se da cuenta de que una novela no puede morir. Nunca.

Qué triste es considerar tu propia obra como una obra muerta. No somos máquinas ni monstruos que abandonamos en un hospicio a nuestros vástagos. Somos personas. Sentimos, amamos y soñamos; y esa novela es nuestra máxima representación.

No lo niegues. Aunque te inventes a Perico el de los Palotes para tu novela y sea el malo más malo del malo océano, ese Perico tiene algo tuyo que no vas a poder negar en vida. Y es eso lo que le da vida para la gente. Y es eso lo que te da vida a ti.