El Mimo

... And the seas of the Sun

Lifeline I

Publicado el 11 de Junio, 2009, 14:28. en General.
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¡Hablemos de Dios!

¿Por qué? Dicen que es de mala educación hablar de Política o Religión. Pero es que merced a que me caso estoy asistiendo a unos cursillos prematrimoniales, requisito indispensable si buscas matrimoniarte a través de la Iglesia.

Primero y para no entrar en polémicas ridículas sobre si creo o no creo copio un fragmengo de la obra teatral “Fausto” de Goethe:

 

MARGARITA

Jamás los pides. Hace mucho tiempo que no oyes misa ni te confiesas. ¿Crees en Dios?

FAUSTO

Amada niña, ¿quién puede decir: yo creo en Dios? Pregunta a los sacerdotes y doctores; su respuesta

parece sólo burla de quien pregunta.

MARGARITA

Entonces, ¿no crees?

FAUSTO

¡No me comprendas mal, mujer de tierna mirada! ¿Quién puede nombrarlo?, ¿quién puede confesar que

cree en Él?, ¿quién puede percibir y quién atreverse a decir: yo no creo? El que todo lo abarca, el que

todo lo sostiene, ¿nos abarca y sostiene a ti, a mí y a sí mismo? ¿No se aboveda el cielo sobre nosotros?

¿No está firme la tierra aquí debajo? ¿No se asoman, mirándonos con simpatía, las estrellas eternas?

¿No te miro a los ojos y se agolpa todo en tu corazón y en tu cabeza, flotando en un misterio eterno, visible

e invisible, junto a ti? Llena tu corazón en toda su grandeza, y si tu sentimiento es de alegría,

llámalo como

quieras. Llámalo felicidad, corazón, amor, Dios. No tengo nombre para ello.

 

Mola.

Seguidamente hablemos de los santos sacramentos: Intitulado: HABLEMOS DE LA PÉRFIDA FORNICACIÓN HUMANA.

Y es que ese fue el tema de ayer en el maravilloso cursillo. El acto de amar.

Para no parafrasear a nadie y, sobre todo, para que este sencillo post no se convierta en un tratado de 500 páginas sobre la gilipollez humana, voy a obviar comentar paso a paso lo dicho por el cura (a fin de cuentas es cura) y me voy a centrar en…

Voy a descubriros un gran misterio: El hombre es en esencia egoísta. ¿Sorprendidos? Claro que no, eso ya lo sabemos. Nos dice la iglesia que no seamos egoístas, que nos donemos a nuestra pareja aunque sea mala, que eso nos dará la felicidad. Para ser felices hemos de hacer cosas que, muchas veces, no nos gustan o nos causan malestar para hacer felices a los demás y así encontraremos la verdadera felicidad. Y yo digo: ¿No es eso, acaso, egoísta? Es decir. Cuando haces algo para conseguir un placer personal estás actuando, realmente, para ti mismo. Por ejemplo, cuando haces un regalo a una persona y ves en su cara felicidad, ¿No es esto acaso egoísta? ¿No haces el regalo simplemente para que su felicidad se convierta directamente en tu felicidad? Intitulado: ¿Existe realmente el acto DESINTERESADO?  Quede ahí.

Otro de los puntos que estaba deseando rebatir ayer es el referente al acto sexual. Literalmente decía que si usábamos preservativo era un simple acto egoísta de placer por placer y ya está. Sin embargo, si no, si no poníamos ningún tipo de barreras se trata de un acto de amor.

La verdad es que ahora que lo pienso no hace falta ni que diga nada más. Yo creo que todos somos lo suficientemente cuerdos como para entender que ese razonamiento se cae por su propio peso. De hecho me hizo mucha gracia una frase. Dios tiene decidido cuántos hijos hay para cada pareja y si debíamos tener 5 y tenemos 4 cuando subamos al cielo nos dirá ¿Dónde está ese hijo? Y responderemos “es que quería comprarme un coche entonces usé condón y…

¡Qué grande!

Por cierto, como podéis observar yo también soy un hipócrita, ya que esto criticando la institución a través de la cual me voy a casar. Cierto. Pero, ¿Acaso no somos todos un poquito hipócritas?

Amen