El Mimo

... And the seas of the Sun

Agosto del 2009


John Dillinger

Publicado el 26 de Agosto, 2009, 9:13. en General.
Referencias (0)

Curiosidades de la vida. En un foro tengo como firma una de las frases que dice Rob en Alta Fidelidad. En concreto cuando tras hablar con su ex se dirige al bareto donde le esperan los dos frikis y de camino pasa por la puerta de un cine. Al pasar suelta lo siguiente:

 "John Dillinger was killed behind that theater in a hale of FBI gunfire. And do you know who tipped them off? His fucking girlfriend. All he wanted to do was go to the movies."

Reconozco que no tenía ni idea de quién era ese tal John Dillinger, ni necesidad, lo que me gustaba de la frase era la frase en sí y el trasfondo que podías interpretar; pero anoche fui a ver la de Enemigo Público. Película que, por cierto, recomiendo enormemente en la que, fíjate, Johnny Depp interpreta a Dillinger. Nos cuenta su vida. Al menos su vida criminal y sentimental. Eso sí, todo con un estilo de rodaje algo más que llamativo, unas interpretaciones formidables y una historia que si ya por ser de gansters mola, contando el protagonista mola todavía más.

Pues eso, empieza la película y salen unas letras en las que leo el nombre de John Dillinger. Me quedo pensando cinco minutos. Vuelvo la vista a Verónica. "Por culpa de Alta Fidelidad ya sé cómo acaba la peli". Me mira con cara rara… pero tengo razón.

 

Una vez terminada la película salimos del cine y le cuento la escena. Ya la conocía, pero no se acordaba del nombre del tío. Normal. Me siento como el típico cansino, pero joder, es que es una casualidad muy chula. Y lo mejor es que ahora voy a comentar en ese foro lo que me ha parecido la película con la cita todavía como firma. Que te cagas.


Think about Death

Publicado el 18 de Agosto, 2009, 9:21. en General.
Referencias (0)

Hay un libro muy curioso con el título “Pégate un tiro para sobrevivir”.  Con esta cabecera y la silueta de una guitarra en la portada no es de extrañar que pase a formar parte de mi biblioteca particular entreteniéndome los días en que la falta de culebrones sociales o laborales permiten que pueda ir avanzando páginas.

Anoche, durante aproximadamente 15 minutos, tuve uno de esos momentos de olvido del mundo perfectos para dedicarme un poco a la lectura, y la verdad, no pudo ser más interesante.

Nuestro protagonista es periodista de Spin y hace un viaje por América para desentrañar la relación entre la muerte y el rock. De primeras el viaje mola. De segundas hay que estar pirao y de terceras… sí, correcto, está pirao.

En la escena de anoche nuestro amigo, alojado en un hotel, sale a correr por la noche. La escena no tiene nada más de especial, no obstante le da por subir una cuesta por un paraje semi-olvidado y empieza a darle vueltas a la cabeza. “Si me diera un ataque al corazón y muriera ahora mismo…” y empieza a desvariar sobre cómo se enteraría cada uno de los allegados sobre el dato de su muerte, cuándo y en qué medida les afectaría.

Me parece un pensamiento interesante y me acosté pensando. Personalmente trabajo en Polaris y este dato implica que si en algún momento perdiera el conocimiento, se me parara el corazón o me pasara cualquier cosa de gravedad reseñable, el hospital más cercano se encuentra a 15 minutos en coche, lo cual supone unos 16, 17 kilómetros. Si decimos que me pasa algo, tardarán en descubrirme bien un cliente o bien un marshall. Habrán pasado, en el mejor de los casos unos 5 minutos. Entre que reaccionan y llaman a la ambulancia, al menos, 3 minutos más. Luego pongamos que la ambulancia tiene que recibir la orden, salir dirección Polaris y una vez me recojan, volver al hospital con lo que, como mínimo, hasta 45 minutos después, más o menos, no soy atendido por un especialista. De esto resulta que entre que me pasa algo hasta que soy realmente atendido ha pasado 1 hora, con lo que si es grave, la he palmado antes de llegar al hospital. Interesante ¿verdad? Ahora extrapolemos el dato a cualquier residente de alguno de estos complejos. Teniendo en cuenta que la mayoría son jubilados…

… continuará…


Progresividad

Publicado el 6 de Agosto, 2009, 10:04. en Música.
Referencias (0)

Fase 1: te levantas, madrugas y dices HOSTIA PUTA!

Fase 2: ¿Qué cojones hago yo aquí?

Fase 3: Pufff… cantar en español…

Fase 4: parecen buena gente. Probaremos.

 

Hoy vamos a hablar del problema actual del rock progresivo y el porqué, al cabo del tiempo, descubres que El Kemao tenía razón. Hay que joderse.

Pruebo con unos chavales ya algo experimentados que hacen un estilo de rock sinfónico, según parece, influenciado por Camel. Punto de inflexión 1: me molan, pero sólo he escuchado de ellos el Mirage con lo que no me considero ni un gran fan ni un conocedor excelso de su estilo. Pero mola lo que he oído. No obstante el tema es el siguiente. El batería es bastante bueno, pero para hacer música sinfónica hay que ser un verdadero animal y no sólo eso, tienes que haber estudiado muchos estilos distintos, haberlos dominado, y haber experimentado con ellos. Una vez conseguido eso ya te puedes poner a intentar hacer algo sinfónico. Cuando no somos más que meros principiantes, o incluso aunque seamos buenos, pero no virtuosos, más vale que nos dediquemos a otra cosa. Aquí es donde parafraseo al Kemao cuando tocábamos en los que pretendía que se llamaran Rising Cartago: no podemos estar tocando siempre al 100% de nuestras posibilidades ya que cuando nos pongamos nerviosos, demos un concierto o lo que sea acabaremos fallando. Siempre tenemos que tocar un poco por debajo de lo que podemos hacer. Y hacer progresivo, para muchos de los grupos que lo intentamos, es intentar forzar la máquina al 150%.

Por otro lado, leyendo ayer la revista This is Rock! Me encuentro un artículo de un payo que me dice que le gustan las etiquetas. Podría estar de acuerdo pensando que gracias a las etiquetas que le ponen a los grupos puedes librarte de escuchar cosas que no tienen nada que ver con lo que escuchas. No obstante, tengo una guerra abierta en este sentido. No es normal que vaya a la FNAC, por ejemplo, y busque un disco de Marillion y me lo etiqueten como Heavy, busque uno de los Rage Against The Machine y me los etiqueten de Pop/Rock, busque un disco de Neal Morse y también me lo etiqueten como Pop/Rock. Y es que el problema de las etiquetas es ese ¿Quién etiqueta, cómo y por qué? Debería existir una profesión con un montón de teorías y rollos para determinar la etiqueta a poner a un grupo determinado.