El Mimo

... And the seas of the Sun

Think about Death

Publicado el 18 de Agosto, 2009, 9:21. en General.
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Hay un libro muy curioso con el título “Pégate un tiro para sobrevivir”.  Con esta cabecera y la silueta de una guitarra en la portada no es de extrañar que pase a formar parte de mi biblioteca particular entreteniéndome los días en que la falta de culebrones sociales o laborales permiten que pueda ir avanzando páginas.

Anoche, durante aproximadamente 15 minutos, tuve uno de esos momentos de olvido del mundo perfectos para dedicarme un poco a la lectura, y la verdad, no pudo ser más interesante.

Nuestro protagonista es periodista de Spin y hace un viaje por América para desentrañar la relación entre la muerte y el rock. De primeras el viaje mola. De segundas hay que estar pirao y de terceras… sí, correcto, está pirao.

En la escena de anoche nuestro amigo, alojado en un hotel, sale a correr por la noche. La escena no tiene nada más de especial, no obstante le da por subir una cuesta por un paraje semi-olvidado y empieza a darle vueltas a la cabeza. “Si me diera un ataque al corazón y muriera ahora mismo…” y empieza a desvariar sobre cómo se enteraría cada uno de los allegados sobre el dato de su muerte, cuándo y en qué medida les afectaría.

Me parece un pensamiento interesante y me acosté pensando. Personalmente trabajo en Polaris y este dato implica que si en algún momento perdiera el conocimiento, se me parara el corazón o me pasara cualquier cosa de gravedad reseñable, el hospital más cercano se encuentra a 15 minutos en coche, lo cual supone unos 16, 17 kilómetros. Si decimos que me pasa algo, tardarán en descubrirme bien un cliente o bien un marshall. Habrán pasado, en el mejor de los casos unos 5 minutos. Entre que reaccionan y llaman a la ambulancia, al menos, 3 minutos más. Luego pongamos que la ambulancia tiene que recibir la orden, salir dirección Polaris y una vez me recojan, volver al hospital con lo que, como mínimo, hasta 45 minutos después, más o menos, no soy atendido por un especialista. De esto resulta que entre que me pasa algo hasta que soy realmente atendido ha pasado 1 hora, con lo que si es grave, la he palmado antes de llegar al hospital. Interesante ¿verdad? Ahora extrapolemos el dato a cualquier residente de alguno de estos complejos. Teniendo en cuenta que la mayoría son jubilados…

… continuará…